Acosol moderniza El Verde: más agua en verano, la cal sigue igual
La Costa del Sol necesita que el agua llegue en agosto, cuando la población se dispara, los jardines piden riego y las viviendas turísticas funcionan a pleno rendimiento. Por eso la modernización de la planta de El Verde es una noticia importante.
Acosol va a invertir unos 50 M€ en la mejora de esta instalación, en servicio desde 1972. El objetivo anunciado es pasar de una capacidad aproximada de 1.500 L/s a 4.600 L/s, una cifra pensada para dar servicio a una población que puede rondar los 2 millones de personas en verano. Además, por El Verde pasa una parte enorme del suministro de la franja entre Marbella y Sotogrande, en torno al 77 % del agua.
La lectura rápida es positiva: más capacidad, más seguridad de suministro y menos tensión en los meses de máxima demanda.
Pero hay una segunda lectura que conviene separar desde el principio. Más capacidad de potabilización no significa menos cal en casa. El Verde trata el agua para hacerla apta para el consumo, pero no elimina de forma general la dureza que viene disuelta en el agua. Esa dureza procede sobre todo del contacto del agua con roca caliza, no de la edad de la planta ni de una avería puntual.

La mejora de El Verde responde a un problema real de capacidad
La Costa del Sol no consume agua de forma constante durante todo el año. En invierno, la demanda baja. En verano, sube con fuerza. Hoteles, urbanizaciones, piscinas, jardines, restaurantes y viviendas vacacionales empujan la red al límite justo cuando el clima es más seco.
En ese contexto, modernizar El Verde tiene sentido. Una planta diseñada en los años setenta trabaja hoy en una realidad muy distinta. La población ha crecido, el turismo se ha consolidado y las zonas residenciales entre Marbella, Benahavís, Estepona, San Pedro, Sotogrande y alrededores tienen necesidades muy superiores a las de hace medio siglo.
Pasar de 1.500 L/s a 4.600 L/s no es un simple cambio técnico. Significa que la infraestructura podrá gestionar más caudal, responder mejor a picos de demanda y reducir el riesgo de cuellos de botella en momentos críticos.
Para una vivienda, eso se traduce en algo sencillo: más probabilidades de abrir el grifo en agosto y tener presión y suministro estable.
Para una comunidad de propietarios, puede significar menos preocupación por depósitos, riegos, llenado de piscinas y consumos simultáneos.
Para hoteles, restaurantes y servicios, da más margen en los días de ocupación alta.
Esa parte de la noticia merece reconocimiento. La inversión en infraestructura hídrica llega tarde para muchos vecinos, pero llega en una zona donde el agua ya no puede darse por garantizada.
Potabilizar el agua no es lo mismo que quitar la cal
Aquí empieza la confusión más habitual. Muchas personas leen “modernización de la planta” y entienden “el agua será mejor en todos los sentidos”. Depende de qué entendamos por mejor.
Una planta potabilizadora busca que el agua cumpla los criterios de consumo humano. Trata el agua para reducir riesgos, retirar partículas, controlar parámetros y desinfectar. Ese proceso es esencial.
La cal, en cambio, es otra historia.
Cuando hablamos de cal en el agua doméstica, hablamos normalmente de dureza, asociada sobre todo a sales de calcio y magnesio disueltas. Esas sales no se ven al salir del grifo, pero aparecen cuando el agua se calienta, se evapora o pasa muchas veces por tuberías, resistencias y superficies.
Por eso se nota en:
manchas blancas en mamparas y grifería
hervidores y cafeteras con depósitos duros
resistencia de lavadoras y lavavajillas
calderas y termos que pierden rendimiento
filtros y cartuchos que se saturan antes
piel y cabello con sensación más seca
vasos y platos con marcas después del lavado
El tratamiento municipal no suele estar diseñado para dejar el agua blanda. Quitar dureza a gran escala exige procesos específicos, como descalcificación centralizada, intercambio iónico o membranas, según el caso. No basta con ampliar caudal.
Por eso, aunque la modernización de El Verde mejore la capacidad de producción, la dureza seguirá dependiendo de la composición mineral del agua y de su origen.
La cal en la Costa del Sol viene de la roca, no de la noticia
En muchas zonas de Málaga y la Costa del Sol, el agua atraviesa terrenos ricos en caliza. Durante ese recorrido, disuelve minerales. Cuando llega a las viviendas, esos minerales siguen ahí.
Ese es el motivo por el que dos urbanizaciones cercanas pueden tener durezas distintas. La mezcla de fuentes, el tramo de red, los depósitos, la altura y el origen del agua pueden variar. El resultado se nota en los análisis.
En Estepona, por ejemplo, es habitual encontrar valores en torno a 300-400 mg/L de dureza. En zonas como La Zagaleta, los valores pueden situarse más cerca de 500-600 mg/L. Son cifras altas para una vivienda si se piensa en mantenimiento, electrodomésticos y confort.
Esta semana hemos medido 580 mg/L en El Madroñal. La cifra encaja con lo que se observa en zonas de agua muy dura de la Costa del Sol. Y lo más relevante es esto: la lectura no cambia porque salga una noticia sobre una inversión en El Verde.
Una infraestructura puede aumentar capacidad. Puede mejorar fiabilidad. Puede ser más eficiente. Pero no cambia de un día para otro la naturaleza mineral del agua que circula por una zona.
La modernización de El Verde ayuda a que no falte agua en verano. No convierte automáticamente el agua dura en agua blanda.
Qué significan 300, 400 o 580 mg/L en una vivienda
Los miligramos por litro pueden sonar abstractos. En la práctica, cuanto más alto es el número, más rápido aparecen los efectos típicos de la cal.
Una referencia útil es pensar en tres niveles:
Dureza medida | Lectura práctica en casa |
300 mg/L | Agua dura. La cal se nota en grifos, mamparas y pequeños electrodomésticos. |
400 mg/L | Agua muy dura. El mantenimiento empieza a ser frecuente y visible. |
500-600 mg/L | Agua extremadamente dura para uso doméstico. Calderas, termos, filtros y aparatos sufren más. |
No todas las viviendas reaccionan igual. Una casa con dos personas y poco consumo puede tardar más en notar los efectos. Una villa con piscina, riego, varios baños, lavandería frecuente y agua caliente acumulada los notará mucho antes.
También importa la temperatura. La cal se vuelve más problemática cuando el agua se calienta. Por eso suele acumularse en:
termos eléctricos
calderas
intercambiadores
lavavajillas
lavadoras
cafeteras
duchas y rociadores
En agua fría, la dureza también deja marcas, pero el daño más caro suele aparecer donde hay calor, presión y uso diario.

Por qué la modernización no resolverá las manchas blancas
La inversión en El Verde responde a una prioridad pública: que el sistema pueda producir y distribuir más agua potable cuando la demanda sube. Esa prioridad es lógica en una zona que vive tensiones de sequía y picos de población.
Pero el problema doméstico de la cal se resuelve en otro punto: normalmente dentro de la vivienda, la comunidad o la instalación concreta.
Hay una diferencia clara entre estos dos objetivos:
Suministro público
Tratamiento doméstico
Busca que haya agua potable suficiente y segura en la red.
Busca adaptar esa agua a la vivienda, los equipos y el nivel de confort deseado.
Una familia puede no tener problemas de suministro y, al mismo tiempo, tener una caldera llena de cal. Una comunidad puede recibir agua perfectamente potable y aun así gastar más en mantenimiento por incrustaciones. Las dos cosas pueden ser ciertas a la vez.
Por eso conviene no esperar que una obra de capacidad cambie lo que sale en el análisis de dureza. Si hoy una vivienda está en 500 mg/L, necesita comprobar su agua real y decidir si quiere tratarla en el punto de entrada, en puntos concretos o solo para consumo.
La dureza cambia por zonas, no por titulares
En la Costa del Sol, hablar de “el agua de Marbella” o “el agua de Estepona” a veces simplifica demasiado. Dentro del mismo municipio puede haber diferencias.
El Paraíso, Cancelada, Atalaya, El Madroñal, La Zagaleta o zonas cercanas pueden presentar valores distintos. No basta con conocer el municipio. Lo más fiable es medir en la vivienda o en la instalación que se quiere proteger.
Un análisis de dureza ayuda a responder preguntas prácticas:
si merece la pena instalar un descalcificador
qué tamaño debería tener el equipo
qué mantenimiento será necesario
si el problema está en toda la vivienda o solo en un punto
si hace falta proteger caldera, riego, piscina o electrodomésticos
si un filtro existente está haciendo su trabajo
También evita comprar a ciegas. Un equipo mal dimensionado puede quedarse corto, consumir más sal de la necesaria o no resolver el problema real. En zonas con durezas de 500-600 mg/L, el diseño importa mucho.
Qué conviene hacer ahora si vives entre Marbella y Sotogrande
La noticia de El Verde es buena para la Costa del Sol. Aporta más seguridad para el verano y reconoce que la red necesita actualizarse. No hay que leerla como una solución mágica para la cal.
Si en casa ya ves manchas blancas, presión irregular en duchas, electrodomésticos que fallan antes de tiempo o un termo que pierde rendimiento, la modernización de la planta no va a borrar esos síntomas por sí sola.
El paso lógico es medir.
No hace falta empezar por una instalación completa. Lo primero es saber el dato real de dureza en mg/L. A partir de ahí, se puede decidir con criterio.
En zonas como El Paraíso, Cancelada, Atalaya, El Madroñal, La Zagaleta, Estepona o Benahavís, ese dato puede marcar la diferencia entre una recomendación genérica y una solución bien ajustada.
Si quieres conocer el nivel exacto de dureza de tu agua, puedes ponerte en contacto con Costa del Sol Water Care en www.costadelsolwatercare.com.
Más agua en agosto no significa menos cal en septiembre
La modernización de El Verde apunta a un problema urgente: garantizar más agua cuando más se necesita. Para la Costa del Sol, eso es una buena noticia.
Pero la cal seguirá siendo un problema local, doméstico y mineral. Viene de la roca caliza, viaja disuelta en el agua y aparece en forma de manchas, incrustaciones y averías.
La diferencia está en no mezclar los dos temas. El Verde puede ayudar a que haya agua suficiente. Para saber si esa agua está dañando tu vivienda, necesitas mirar otro dato: los mg/L de dureza en tu propio grifo.


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